Imagina el mundo no como una colección de cosas, sino como una amplia red de posibilidades. La ruptura radical de Wittgenstein con sus mentores, Russell y Frege, comienza aquí. Él elimina la lógica de sus 'objetos': la negación, la conjunción y la implicación ya no son entidades etéreas. En cambio, son operaciones realizadas sobre la base de la realidad: las proposiciones elementales ($p, q, r$).
Según TLP 5, toda proposición que pronunciamos es una función de verdad de estas bases elementales. Son los 'argumentos de verdad' (5.01) que proporcionan el material bruto del lenguaje. Al aplicar operaciones lógicas a este conjunto finito, no creamos 'nuevos' hechos; simplemente trazamos las relaciones internas entre los que ya existen.
Los límites del significado
La lógica de Wittgenstein es un sistema cerrado. Si se nos dan todas las proposiciones elementales, efectivamente tenemos los planos para cualquier oración posible que pueda decirse (4.51, 4.52). La Forma proposicional general (4.53) no es una definición estática, sino una variable. Describe la regla para construir el lenguaje mismo. Más allá de esta totalidad solo hay silencio: lo indescriptible.